Hay partes de nuestro cuerpo que conocemos bien, pero otras pasan desapercibidas y tienen una importancia vital.
Una de ellas es el nervio vago: cuando este nervio funciona bien, nuestro cuerpo puede regular mejor el estrés, la digestión, el sueño, ciertos procesos relacionados con la inflamación, el estado de ánimo…
Si funciona mal, podemos sentirnos cansados, tensos, hinchados.
¿Qué es exactamente el nervio vago?
Es el nervio más largo del cuerpo. Forma parte del sistema nervioso autónomo, concretamente de la rama parasimpática.
En realidad, hablamos del nervio vago, pero son dos: es el décimo par craneal.
Nacen en el bulbo raquídeo y descienden por ambos lados del cuello hasta el abdomen.
Atraviesan el hiato esofágico del diafragma (de ahí la importancia de tener el diafragma relajado).
Inervan distintos órganos (corazón, pulmones, esófago, estómago, hígado y páncreas, intestino delgado y grueso) y el vago derecho participa en la formación del plexo solar, que a nivel energético coincide con el tercer chakra.
¿Qué funciones tiene?
Sirve de comunicación entre el cerebro y el cuerpo, de manera bidireccional: por un lado, recoge información del organismo (vía aferente) y, por otro, organiza la respuesta desde el cerebro hacia los órganos (vía eferente) en momentos de descanso, digestión y relajación.
Es esencial en la respuesta del cuerpo frente al estrés, ayudando a reducir las pulsaciones y la frecuencia cardíaca. Su neurotransmisor principal es la acetilcolina.
También está muy relacionado con el eje intestino-cerebro, apoyando la producción de jugos digestivos, el movimiento intestinal y otras funciones relacionadas con la digestión.
Tiene un papel modulador en procesos inflamatorios gracias al reflejo colinérgico, y también está relacionado con el sueño y el estado de ánimo.
¿Qué es el tono vagal?
Indica lo bien que está funcionando el nervio vago y la capacidad de activar el sistema parasimpático cuando es necesario.
Esto es importante porque podemos influir positivamente en el tono vagal con hábitos concretos.
¿Y cómo sabemos que el tono vagal está bajo, o que el nervio vago está poco entrenado?
Pueden aparecer señales Pueden aparecer señales como: digestiones más lentas, sensación de hinchazón, respiración superficial, estrés que cuesta rebajar, sueño irregular, agotamiento mental, tendencia a la inflamación o irritabilidad.
En resumen
El nervio vago puede parecer una moda, pero es una estructura fundamental para nuestro bienestar, y podemos cuidarlo cada día con gestos sencillos y constantes.
Cómo estimular el nervio vago
En realidad, para estimular el nervio vago lo principal es escucharnos, pero sin autoanalizarnos en exceso. Las cosas se ven mucho mejor con pequeñas acciones cotidianas que a menudo descuidamos por las prisas, el estrés o el día a día.
Acciones tan sencillas como estas:
- Respiraciones profundas.
- Ducha fría o agua fría en la cara.
- Cantar, bailar, hacer sonidos vibrantes, reír.
- Pasear por la naturaleza, caminar consciente, yoga, taichí, estiramientos.
- Comer con calma.
- Una buena noche de sueño profundo.
- Automasaje.
- Cuidar la alimentación.
- Abrazos, conversaciones que nos nutren…
El nervio vago: