Salud de la mujer: cómo acompañar los ciclos y las etapas hormonales

El cuerpo de la mujer vive en ciclos. Cambia cada mes y en cada etapa vital. Cuidarlo es acompañarlo allí donde se encuentra en cada momento.

El cuerpo femenino vive diferentes momentos, y cada uno tiene sus necesidades. Está el momento fértil, cuando el ciclo menstrual marca el ritmo hormonal mes a mes. Está la menopausia, una transición que puede durar años. Y está la madurez, en la que los huesos, la piel y la energía toman un protagonismo nuevo. Entremedio, factores que nos acompañan siempre: el hierro, el equilibrio intestinal, la gestión emocional. Por eso hablamos de fórmulas pensadas para cada momento, no de soluciones genéricas.

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Cada ciclo representa una pérdida media de 15-20 mg de hierro. Si la dieta no la compensa, los depósitos se vacían de manera silenciosa mucho antes de que aparezca anemia en la analítica. El cansancio inexplicable suele ser la primera señal.

Los hierros tradicionales deben tomarse en ayunas porque otros nutrientes (calcio, té, café) bloquean su absorción. El Lipofer® va microencapsulado: pasa al estómago protegido y se libera en el intestino, sin competir con la comida.

Es el conjunto de molestias que pueden aparecer los días previos a la menstruación: tensión mamaria, hinchazón, irritabilidad, fatiga o cambios de ánimo. Está relacionado con la caída repentina de progesterona al final de la fase lútea, la segunda mitad del ciclo. Afecta en diferente grado a una parte importante de las mujeres en edad fértil.

El sauzgatillo (Vitex agnus-castus) es un arbusto mediterráneo que ya mencionaban Hipócrates y Dioscórides. Hoy, sus compuestos (agnósido y aucubina) están entre los más estudiados para acompañar el bienestar fisiológico durante el ciclo y el confort premenstrual.

Porque no es un acontecimiento, es una transición. Los estrógenos y la progesterona no bajan de golpe, sino que oscilan durante años. Estas variaciones son las responsables de muchos de los cambios que se notan. Y empiezan, a menudo, antes de lo que se piensa.

Son compuestos vegetales con una estructura parecida a la de los estrógenos humanos. Los encontramos en plantas como el lúpulo, la salvia o el lino, y se utilizan a menudo para acompañar a la mujer en etapas de cambio hormonal, especialmente durante la menopausia.

Más de lo que parece. Las bacterias que metabolizan los estrógenos forman el llamado estroboloma, y su actividad influye directamente en el equilibrio hormonal. Cuidar el intestino es, también, cuidar las hormonas.

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