Piel, cabello y envejecimiento saludable

La piel, el cabello y las uñas son los primeros en explicar cómo va la salud celular por dentro. Envejecer bien es cuidar lo que tenemos.

Lo que vemos en el espejo es el resultado visible de una bioquímica que trabaja todos los días por dentro. Con los años, las células producen menos energía, los sistemas antioxidantes se ralentizan y el colágeno se regenera con mayor dificultad. La piel pierde elasticidad, el cabello pierde densidad y las uñas se vuelven más frágiles. Acompañar el envejecimiento saludable significa apoyar tres frentes a la vez: la producción de energía en las mitocondrias, la defensa antioxidante y la estructura que nos aportan proteínas como el colágeno.

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Todo lo que quieres saber sobre el envejecimiento saludable

Es el mayor órgano del organismo y se renueva completamente cada 28 días. Por eso refleja tan rápidamente los cambios nutricionales, hormonales o de estrés. Una piel apagada o un cabello frágil son a menudo las primeras señales.

Porque es la molécula que las mitocondrias utilizan para generar ATP, la energía que mueve todos los procesos del cuerpo. A partir de los 30 años, los niveles de CoQ10 descienden progresivamente.

Cada folículo tiene su propio ciclo: crece, se detiene y cae para hacer sitio a un cabello nuevo. Lo que sí es preocupante es cuando todos los folículos entran en fase de caída a la vez, a menudo después de un estrés intenso, un parto o un cambio hormonal.

Es el cofactor de las enzimas que estabilizan su estructura. Sin ella, la proteína se forma pero no funciona. Por eso, los marineros con escorbuto perdían los dientes y se les abrían las heridas.

La bajada de estrógenos reduce la síntesis de colágeno y de ácido hialurónico, dos piezas clave de la piel. Por eso, muchas mujeres notan cambios rápidos durante la perimenopausia y la postmenopausia. Acompañar a esta etapa con suplementación puede suavizar la transición.

Porque interviene en la división celular y en la síntesis de proteínas y de ADN, procesos que mantienen vivos los tejidos que se renuevan más. La normativa europea le reconoce estas funciones, entre otras muchas.

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