Cómo mantener la inmunidad a raya y cuidar tus defensas

Tener la inmunidad en orden es construir, día a día, una red interna que responda cuando toca y descanse cuando no sea necesario.

La inmunidad no es un músculo que entrena ni un depósito que se vacía: es un sistema vivo, distribuido por todo el cuerpo, que trabaja sin que lo notemos. Cuidar las defensas, pues, significa trabajar todos los frentes de forma coherente: barrera intestinal, hidratación, nutrientes clave, modulación frente al entorno, soporte respiratorio y soporte hepático.

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Todo lo que quieres saber sobre tu sistema inmunitario y cómo cuidarlo

Es donde las células inmunitarias vigilan todo lo que entra en el cuerpo. Cuidar el intestino es también cuidar las defensas.

Técnicamente, no. Es una prohormona que el cuerpo fabrica en la piel con la luz del sol. Por eso en invierno los niveles bajan, y hay que tener en cuenta que contribuye al normal funcionamiento del sistema inmunitario.

Es el primer fluido que produce la madre justo después del parto, lleno de inmunoglobulinas y factores de crecimiento. El calostro participa en los primeros procesos de adaptación inmunológica del recién nacido.

Entero no tiene. La molécula se forma cuando lo cortamos o aplastamos, y se destruye con la cocción. Por eso los extractos son una forma fiable de aprovecharla.

Porque así los ingredientes más delicados, como los aceites esenciales, pasan al estómago intactos y se liberan directamente en el intestino, donde se absorben y actúan.

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