Deportistas de todos los niveles

El rendimiento se construye en el entrenamiento, pero el progreso lo consolidas en la recuperación.

Tanto si caminas cada día, como si entrenas un maratón o compites, el cuerpo pasa por el mismo ciclo: preparación, trabajo, recuperación, repetición. Cada fase pide cosas distintas. Antes y durante el ejercicio, desea fuerza, energía, claridad mental y una buena hidratación. Después, necesita reponerse, reparando los músculos, recuperando el equilibrio intestinal y llenando los depósitos. Y, cuando toca, también pide cuidado local, como el masaje, la frescura y la atención en las zonas que han trabajado de más. Este ciclo completo, bien acompañado, es el que diferencia entrenar de simplemente esforzarse.

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Cuando entrenas fuerte, los músculos consumen mucha glutamina. Y, a su vez, es el combustible de la pared intestinal. Por eso acompaña tanto la actividad física como el sistema digestivo.

No. Es el suplemento deportivo más estudiado de la historia y su utilidad está documentada en todo tipo de deportes, no sólo de fuerza. El cerebro también la utiliza como reserva de energía.

Con el sudor no perdemos sólo agua. También perdemos electrolitos como sodio, potasio y magnesio. Si reposas sólo agua, diluyes estos minerales y aumentas la posibilidad de sentir rampas y fatiga.

La curcumina, su compuesto activo, tiene una biodisponibilidad bajísima en estado libre. Por eso, se han desarrollado tecnologías como CurQfen® para mejorar su absorción.

En los Alpes la utilizan desde hace siglos para golpes y sobrecargas musculares. Combinada con mentol, aporta a la piel la sensación de frescura que acompaña tan bien un masaje.

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