Bienestar emocional y sistema nervioso: la clave para un buen descanso
El estado de ánimo y el descanso son dos caras del mismo circuito. Cuando vivimos con estrés sostenido, el sueño se altera; cuando dormimos mal, el equilibrio emocional se resiente al día siguiente.
El sistema nervioso nunca se apaga. Durante el día nos mantiene alerta y durante la noche nos repara. Lo que hacemos entre horas, cómo comemos, cómo gestionamos la tensión, cómo cerramos el día, condiciona cómo funcionan estos dos modos. Por eso, cuidar el bienestar emocional significa trabajar cuatro frentes complementarios: modular la respuesta al estrés durante el día, apoyar el eje intestino-cerebro que influye en el estado de ánimo, mantener los nutrientes esenciales del sistema nervioso como el magnesio, y facilitar la transición hacia el sueño por la noche.
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Todo lo que quieres saber sobre bienestar emocional y descanso
¿Sabías que aproximadamente el 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino, no en el cerebro?
Por eso se habla del eje intestino-cerebro: las neuronas del sistema digestivo y la microbiota intestinal conversan con el cerebro a través del nervio vago y de moléculas señalizadoras, e influyen directamente en nuestro estado de ánimo.
¿Por qué el círculo se llama también "la raíz de oro"?
Crece en las montañas frías de Siberia y Escandinavia y ya lo utilizaban los vikingos para resistir largas travesías y también a los médicos soviéticos para preparar a los atletas olímpicos. Hoy se la clasifica como adaptógeno, o sea, que ayuda al organismo a responder mejor al estrés físico y mental.
¿La melatonina en mayor cantidad hace más efecto?
No necesariamente. Sólo 1 mg de melatonina es suficiente para ayudar a reducir el tiempo necesario para dormirse. La clave no es la dosis, sino la absorción y el momento de la toma.
¿Por qué aparece el magnesio tanto en fórmulas para el estrés y el descanso?
Porque participa en más de 300 reacciones del cuerpo, entre ellas la regulación del sistema nervioso y la síntesis de neurotransmisores como el GABA, el principal freno del cerebro. Cuando los niveles de magnesio descienden, es más fácil sentirse alterado o cansado.